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No recomiendo productos de belleza no esenciales No recomiendo productos de belleza no esenciales

Uno de los grandes placeres de la vida es disfrutar de la personalidad y apariencia de nosotros mismos. Cuando somos jóvenes, los cuidados contribuyen a reforzar nuestra figura y estilo único. Como adultos, sentimos que los tratamientos de belleza, cremas y joyas nos ayudan a reforzar la imagen que tenemos de nosotros mismos.

Conforme envejecemos, la necesidad de presentar una apariencia única y personal aumenta. Comprar productos de belleza se ha convertido en algo cada vez más común y no siempre se trata de productos esenciales que sean necesarios para lucir hermosos. Muchas veces, caemos en la tentación de comprar productos elevados en precios y extravagados que prometen mejoras milagrosas.

Sinceramente, yo ya me caí en la tentación y ahora me arrepiento de comprar esos innecesarios productos de belleza que prometían ser el milagro que necesitaba en mi vida. Estoy compartiendo mi experiencia con la esperanza de que otros puedan evitar caer en la misma trampa.

Exfoliantes

Una de mis mayores debilidades son los exfoliantes. Cada vez que veo un anuncio de un nuevo exfoliante con todos sus ingredientes lujosos, mis ojos brillan. Estaba segura de que iban a ser los responsables de lograr la apariencia uniforme, impecable y luminosa que tanto deseaba.

Durante un tiempo, los exfoliantes me produjeron cierta satisfacción porque, efectivamente, mis poros parecían más pequeños, mi piel parecía más suave y más radiante. Sin embargo, la sensación de bienestar fue pasajera, pues los exfoliantes no son una solución permanente y no proporcionan los resultados a largo plazo que se prometen. Estos productos no contribuyen a la salud de la piel, no contienen elementos esenciales y, finalmente, no son una opción recomendable.

Cremas hidratantes

Otro producto de belleza que me encanta es la crema hidratante. Como buena amante de los productos exclusivos, me decidí por una exclusiva y costosa crema diaria, con una lista interminable de ingredientes que prometían resultados milagrosos.

De nuevo, los resultados iniciales eran satisfactorios. Mi piel parecía más suave, más luminosa y, al menos, temporalmente libre de arrugas. Sin embargo, con el tiempo, la piel parecía resentir los ingredientes artificiales de la crema e incluso volví a tener arrugas repentinas.

Fue entonces cuando supe que la belleza interna es tan importante como la externa y que los productos para la piel cumplen una función únicamente temporal y superficial. Los productos de belleza son una tendencia cambiante, no son una solución a largo plazo y, con el tiempo, resultan ser inútiles para nuestra piel.

Maquillaje

Otro producto común al que suelo recurrir son los cosméticos. Los tengo en mi tocador y es difícil resistirse a la tentación de comprar algo nuevo. Entonces, cada vez, acabo comprando un producto de maquillaje excesivamente costoso que promete excepciones como una cobertura duradera o una pequeña dosis de lujo.

Sin embargo, esto sólo causaba más daño a mi salud y sé que estos excesivos precios son sólo una forma de engaño. Elegir bien nuestro maquillaje es esencial para proteger la salud de nuestra piel y para comprender los límites entre el comercio con maquillaje de calidad y el exceso.

Conclusiones finales

Luego de esta decepcionante experiencia, ahora sé que comprar productos de belleza innecesarios no me beneficiaba como creía. Entender qué productos de belleza realmente necesitamos es necesario para alcanzar nuestros objetivos de la manera más acertada.

Acepto que me dejé engañar por la publicidad y que ahora estoy compartiendo mi experiencia con todos aquellos que estén interesados en conocer la verdad. La realidad es que cada vez somos mayores, debemos tener los pies en la tierra y comprender que los productos de belleza caros y no esenciales no serán la solución que estamos buscando.